El Parque Biológico de Madrid ofrece desde hoy un recorrido por diversos ecosistemas del planeta
MEDIO AMBIENTE
MADRID, 10 (EUROPA PRESS)

      El Parque Biológico de Madrid, el primero de España, ofrecerá a sus visitantes un recorrido de unos cuatro kilómetros de caminos interiores que discurren a través
de diez ecosistemas y hábitos distintos del planeta reproducidos con animales en libertad.

       Este espacio de ocio se encuentra situado en Valdebernardo, en la confluencia de la autovía de Valencia y la M-40, y cuenta con una superficie de 140.000 metros cuadrados de suelo cedido por la Comunidad de Madrid, por un período de 50 años, a un consorcio de empresas gestoras que han invertido unos 7.000 millones de pesetas en la construcción del parque.

      El primer Parque Biológico de España, que permitirá crear más de 200 empleos directos, cuenta con una topografía singular que incluye colinas, manantiales, fuentes y estanques. Además, albergará unos 3.500 animales de 720 especies diferentes y 72.000 árboles y arbustos, con lo que se pretende que tenga una doble función lúdica y pedagógica.

      En el interior de este complejo se podrán visitar diez ecosistemas de la Tierra (Lago, Polinario-Insectario, La Noche, Ecosistema Polar, Alimentación, Misterios Bajo Tierra, Aviario, Jungla, Bosque y Biodiversidad), disfrutar de espectáculos de teatro, magia y mimos e integrarse en la naturaleza a través de un cine interactivo o de Internet.

      Además, algunas de sus instalaciones todavía no están funcionando ya que no han sido terminadas las obras de construcción y acondicionamiento de sus infraestructuras. Tal es el caso del ecosistema polar, en el que una gran cúpula de cristal permitirá contemplar diversas especies de pingüinos, pero que no estará abierto al público hasta el próximo año. 2001

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Zoología.
Febrero 1998
FÓSILES DE HORMIGAS


      Investigadores del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York acaban de hacer público el hallazgo de nuevos fósiles de hormiga que permiten fijar el origen de estos insectos en hace 130 millones de años, una fecha muy anterior a la que hasta ahora se había manejado.
      Se han encontrado siete fósiles de hormiga, encastrados en ámbar y en perfecto estado de conservación, en unas excavaciones en Nueva Jersey (EEUU). Son especímenes con más de 90 millones de años de antigüedad; unos 50 millones de años más que los más antiguos conocidos hasta ahora. El equipo de científicos, dirigido por David Grimaldi, conservador de entomología (rama de la zoología que se ocupa de los insectos) del museo neoyorquino, ha publicado un artículo en el número de 29 de enero de 1998 de la revista Nature en el que recoge su descubrimiento.
      Hasta la fecha, la entomología situaba la aparición de las hormigas en hace unos 50 millones de años, después de la extinción de los dinosaurios. Sin embargo, entre los fósiles encontrados hay algunos de especies relativamente evolucionadas, por lo que los científicos calculan que el origen de estos

CONSUMO DE INSECTOS: ALTERNATIVA ALIMENTARIA DEL NEOTROPICO
Extraído de:
Sánchez, P.; Jaffé, K. y Hevia, P. 1997. Consumo de insectos: alternativa alimentaria del neotrópico. Bol. Entomol. Venez., 12(1): 125-127.


      Por las consideraciones económicas y sociales existentes en el mundo actual, cada día es más imperativo el conocimiento, conservación y uso racional de la biodiversidad. Dicho objetivo podría lograrse a través de útiles innovaciones o por la transferencia y manejo de los conocimientos tradicionales adaptados a las necesidades y costumbres de cada región.
      Por la diversidad de especies, particularmente relevante en el neotrópico, en el reino animal se destaca la clase Insecta. Aproximadamente unas 3/4 partes de las especies de animales descritas, corresponden a esta clase. Ello evidencia el potencial que representan si los categorizamos a través de nuevos modelos de uso y enfoques con criterios heterodoxos.
      Es comprensible entender el porqué los insectos han resultado vitales en la ejecución de variadas investigaciones biológicas, pero siempre orientadas hacia la especialización y subvalorización de los ambientes ecológicos, y lo más grave, en muchos casos, se ignoran las relaciones e información existente entre los insectos y las comunidades humanas (Etnoentomología). En este sentido, consideramos que deben formularse ideas orientadas al empleo inusual de los insectos, donde se destaca la ENTOMOFAGIA, o sea la ingestión de insectos (en diversos estadios) por el hombre.      Desafortunadamente, el consumo de insectos se asocia a costumbres insanas que estarían vinculadas a un alto nivel de primitivismo. No obstante, el consumo se remonta a épocas antiguas en culturas que explotaron eficiente y racionalmente el medio ambiente, y hábilmente integraron los insectos a la variada dieta alimenticia. Hoy día estamos ante una situación, donde los hábitos alimenticios han sido desplazados por otras fuentes alimenticias y por el etnocentrismo, hechos que probablemente han perturbado el proceso de domesticación de nuevas especies.
Pemberton y Tsukane (1995) destacan la habilidad de la cultura japonesa para adoptar costumbres inusuales o de carácter antiguo y adaptarlas a esta época. Además, registran cadenas de restaurantes, donde ofertan comida a base de insectos para el consumo directo o en forma de enlatados.
      Se trata de promover una tendencia entomológica diferente, donde se procure una visión de nuevos paradigmas conceptuales en el mundo de los insectos y observar a estos animales bajo la óptica integradora y de múltiples conocimientos que se han explotado o se usan con poca eficiencia. Respecto al consumo, se indica que desde épocas remotas, las poblaciones autóctonas consideraban algunas especies dentro de la categoría de comestibles, incluyéndolos en su dieta diaria y por tanto aprovechando sus proteínas, minerales y aminoácidos esenciales.
      Posey (1987), destaca la importancia potencial de los insectos como fuentes de proteína de alta calidad. Señala este autor, que si fueron importantes para las generaciones pasadas, es posible que ésta sea más relevante en el futuro, debido al crecimiento poblacional y a la escasez de recursos alimenticios tradicionales. Venezuela no escapa a esta realidad, en todo caso, deberíamos iniciar estudios orientados al uso racional e integral del medio ambiente y formular propuestas de investigación para determinar los beneficios que aportarían los insectos en la alimentación humana y animal. De ello existen interesantes antecedentes entre las etnias de nuestro país, siendo uno de los más conocidos el caso del "picudo del cocotero"       Rhynchophorus palmarum L. (Coleoptera: Curculionidae).
Bordar (1922), según González y Camino (1975), menciona a R. palmarum como una especie muy conocida por los indios americanos, quienes desde tiempos prehispánicos hacían un platillo suculento con las larvas. Las etnias Yecuanas y Piaroas manifiestan alto aprecio por este insecto y poseen un antiguo conocimiento que les permite actuar y manejarlo en el campo con experticia, llegando a inducir crías sobre tejidos vegetales y seleccionar las palmas hospederas para este fin (usan preferiblemente el seje Jessenia bataua y afirman que las larvas tienen mejor sabor, cuando se alimentan de esta palmera). Para ello, tumban plantas sanas de crecimiento espontáneo y cortan el tallo longitudinalmente. Esto atrae y concentra alto número de individuos sobre la fuente alimenticia, favoreciendo la cópula y oviposición sobre esos tejidos. La próxima visita se realiza entre los 35 y 40 días, para proceder a la "cosecha" de larvas. Estas son transportadas a la comunidad, donde las someten a cocción bajo fuego lento y las ingieren cuando están doradas (crujientes). El aceite obtenido durante este proceso, lo usan para preparar otros alimentos (Sánchez, P., observación personal).
      A objeto de visualizar las bondades nutritivas de estas larvas, se realizó un análisis bromatológico, en el Laboratorio de Tecnología de Alimentos de la Universidad Simón Bolívar. Los resultados indicaron que el contenido de proteínas, en base seca, es bajo en relación a otras especies del mismo orden. Elorduy (1987) registra un promedio de 39,97% de proteína, en base seca, para seis escarabajos. No obstante, su excelente sabor, el contenido de grasas y los 4,17 mg de hierro, en base húmeda, obtenidos en este trabajo, favorecen la ingestión y su valor alimenticio.

REFERENCIAS
ELORDUY, J. 1987. Los insectos como fuente de proteínas en el futuro. Edit. Limusa, S.A. 2da Ed., México, 148 p.
GONZALEZ, A. & CAMINO, M. 1975. Biología y hábitos del "mayate prieto de la palma de coco", Rhynchophorus palmarum (L.) en la Chontalpapa. Tab. Folia Entomol. Mex., (28): 13-18.
PEMBERTON, R. & TSUKANE, Y. 1995. Insects: old food in new Japan. Am. Entomol., 41(4): 227-229.
POSEY, R. 1987. Temas e inquirições em etnoentomología: algumas sugestões quanto à generaçâo e teste de hipóteses. Bol. Mus. Par. Emilio Goeldi, Ser. Antropol., 3(2): 99-134.

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Martes 22 de enero, 5:27 PM
Ojos de insectos darán al hombre un vistazo de Marte

      SYDNEY (Reuters) - Una aeronave con el peso de una barra de chocolate podría algún día pasar rápidamente sobre la superficie de Marte con la agilidad de una libélula y la capacidad visual de una abeja.
      Un grupo de científicos australianos sostiene que ha desarrollado aparatos de navegación y control de vuelo en base a investigaciones realizadas en varios tipos de insectos. Los sensores resultantes son tan pequeños que pueden ser colocados en ''microaeronaves'' que sólo pesan unos 75 gramos.
      El equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Australia le ganó a la NASA en una prueba de vuelo de un prototipo la semana pasada, y la agencia espacial estadounidense acordó ayudar a financiar futuros trabajos.
      El objetivo es utilizar la tecnología en una misión en el 2007 al planeta rojo para explorar la estructura rocosa de Valles Marineris, el cañón más extenso del sistema solar, con más de 3.000 kilómetros de largo y ocho kilómetros de profundidad.
``A pesar de sus pequeños cerebros, los insectos como las libélulas son capaces de hacer maniobras aéreas rápidas y precisas que requieren estabilidad y evitan las colisiones'', dijo el martes Javaan Singh Chahl, del Laboratorio de Visión Biorrobótica de la universidad.
      ``Las enormes estructuras como Valles Marineris, más de 10 veces el Cañón de Colorado en todas sus dimensiones, sólo pueden ser observadas desde dentro. Una aeronave debería hacerlo'', dijo a Reuters.
Los científicos han desarrollado un modelo electrónico de ocelo, cada uno de los ojos sencillos que forman un ojo compuesto de los insectos, libélulas, abejas, saltamontes.
El ocelo mide la distribución de la luz ultravioleta y verde para mantener el nivel de vuelo, una respuesta al problema de vuelos estables en la ultraleve atmósfera de Marte.
      Los científicos también programaron computadoras para evitar las colisiones, como hacen las abejas al usar la aparente velocidad de los objetos para determinar la distancia.
ENJAMBRE DE MINIAERONAVES
``El ocelo debe pesar no más de unos pocos cientos de miligramos, y el sensor para evitar choques podría pesar unos cinco gramos'', dijo Chahl. ``Estos pequeños sensores permitirían muchas pequeñas aeronaves, tan ligeras como de unos 75 gramos, para ser transportadas a la superficie de Marte''.
Las abejas también podrían dar una solución a la navegación en Marte, donde no hay campo magnético. Las abejas usan una combinación de patrones polarizados en el cielo, sitios usados como señales y la distancia viajada para navegar.
      Chahl dijo que esperaban incluir un sensor de funcionamiento de navegación en su próximo modelo de prueba, previsto para el 2003, con una prueba final de su aeronave miniatura que se realizaría el siguiente año.
      La contribución de la NASA será de 310.000 dólares.
Pero el proyecto ya tiene financiamiento de la Organización Australiana de Defensa de Ciencia y Tecnología (DSTO en inglés), que dio los fondos iniciales en 1996, y la Agencia estadounidense de Defensa e Investigación Avanzada (DARPA en inglés), que comenzó a contribuir a mediados de 1999.
Chahl dijo que los mecanismos de propulsión y las plataformas para las microaeronaves eran desarrolladas por la NASA.

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