Museos.
Institución
cuyo objetivo es la conservación de todo aquello que representa
la historia natural y social de nuestro planeta y de sus habitantes
para el desarrollo evolutivo del ser humano.
Se conservan colecciones de todo
tipo, animales perfectamente conservados, objetos de arte, etnográficos...
El coleccionismo ha debido de
practicarse desde muy antaño y posiblemente sea una de las
características que definan al ser humano.
Fue a partir del siglo V a. de
J.C. cuando se comenzaron a realizar exposiciones públicas
de las colecciones y objetos almacenados. Los romanos tenían
la costumbre de exponer aquellos objetos –mas bien trofeos para
ellos- que expoliaban en sus conquistas. Pronto el coleccionismo de
libros, estatuillas de bronce y otros objetos artísticos empezaban
a coleccionarse en las casas de los patricios. Desde entonces, durante
el Imperio, comenzó a consolidarse la idea de museo como lugar
donde acumular, guardar y exponer los objetos. La rareza, la antigüedad,
estado de conservación... fueron elementos decisivos para una
colección que se exhibiera en un museo o casa particular..
Más adelante aparecería el concepto de las posiblidades
educativas.
Durante la Edad Media las obras
de arte se polarizaron en aquellos objetos que tenían que ver
con el culto, la liturgia, y por lo tanto eran guardados en las Iglesias.
En Italia, durante el Humanismo, avanzó la idea de utilizar
estas colecciones para la investigación Nuevos descubrimientos
se sucedían abriendo nuevos horizontes para la ciencia y el
conocimiento. Vasari, fundador de la historiografía artística,
fue el primero que realizó un proyecto para la construcción
de un edificio cuya exclusiva utilización sería como
museo: el palacio de los Uffizi de Florencia.
Durante los siglos XVI y XVII
los reyes, la aristocracia, la Iglesia y los burgueses sobresalientes
se convirtieron en coleccionistas vehementes, y se sentaron las bases
de los futuros museos nacionales.
En Holanda el coleccionismo fue
obra de la burguesía, mientras que en Flandes fueron los aristócratas.
En España se reunieron las colecciones más importantes
de pintura. En Inglaterra, Carlos I reunió una importante colección
de pintura que durante la revolución de 1648 fue lamentablemente
dispersada. En Francia como en España, y otros países,
el coleccionismo reforzaba el prestigio de la monarquía: su
iniciador fue Francisco I.
Hasta el siglo XVIII los museos
eran exclusivamente privados. La idea de que l pueblo pudiera disfrutar
de las colecciones guardas en las instituciones surgió como
producto de la revolución ideológica y social de 1789.
El primer museo público de Europa fue el británico (1753)
y se abrió al público en 1759. El museo del Louvre por
disposición del gobierno republicano (1791) y por decreto de
1793 fue abierto al público tres días de cada diez.
En España, a lo largo del siglo XVIII fue desarrollándose
y tomando cuerpo la idea de levantar un museo. El rey José
Bonaparte publicó un decreto por el que se fundaba un nuevo
museo con obras pertenecientes a colecciones privadas, religiosas
y reales. El proyecto fue llevado a cabo por Fernando VII y se hizo
en el palacio de Bella Vista. Posteriormente se decidió pasarlo
al palacio del Prado, edificio en un principio destinado a albergar
el museo de ciencias naturales.
En Austria el primer museo público
se instaló en el palacio de Belvedere (1781).
En la actualidad prevalece la
idea del museo interactivo donde el público tiene una mayor
presencia como protagonista. Aparecen paralelamente en el mismo edificio
salas de lectura, de conferencias... que enriquecen aún más
a la Institución y a sus visitantes.
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Parque
de mariposas |
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