Como
vemos, la biología también es una de las ramas que se
tocan en la Espeleología, pero, ¿por qué es tan
poco estudiada? Es una pregunta que se puede fácilmente responder:
Los espeleólogos de hoy
se dedican, en muchos casos, a dedicarse a la Espeleología
Deportiva (competición, hobbie…) y van a la cavidad sólo
a verla, a tocar fondo, a llegar al final… pero no se dedican
a hacer un estudio de ella.
Otros espeleólogos, que
también se dedican a una práctica de este mundo como
un hobbie, hacen una investigación rutinaria (topografía
y se van).
Y luego estamos otros que hacemos
una exploración sistemática de la cavidad a explorar:
topografiamos, miramos el contexto geológico, tectónica…
y por qué no, recogemos Fauna.
El estudio biológico de
las cavidades subterráneas se le denomina en el argot espeleológico:
BIOESPELEOLOGÍA.
En nuestro país, a pesar
de que es una ciencia de más de 100 años (la primera
descripción de coleópteros cavernícolas de España
fue realizada en 1861), la bioespeleología sigue siendo una
gran desconocida fuera de ciertos ámbitos especializados, aunque
hayan sido numerosas las publicaciones que se han hecho desde hace
más de cien años. De aquí que el título
de esta ponencia para la 3ª
Reunión Entomológica que nunca se
han hablado sobre temas de bioespeleología: “La Fauna
Cavernícola, un Mundo por Descubrir”.
Retomando de por qué es
desconocida, otra posible contestación es porque muchas de
las cavidades subterráneas son de difícil acceso y se
requiere una técnica adecuada y un material homologado para
la práctica de la Espeleología que hace que no cualquier
científico dedicado al estudio de fauna del exterior puede
concurrir en este mundo tan maravilloso y desconocido.
Otra respuesta es la dificultad
de obtener muestras de fauna cavernícola, debido, sobre todo,
a su escasez y a la necesidad de aplicar nuevas técnicas de
recolección y de muestreo.
2.- Características de una cavidad subterránea
La visión del medio subterráneo
que se tiene en
la actualidad es que: “toda cavidad, cualquiera que sea su tamaño
es un hábitat potencial para especies subterráneas terrestres,
dulceacuícolas o marinas, si ella contiene fuentes alimentarias
y si presenta las características del clima subterráneo:
ausencia de luz y fotoperíodo , amplitud anual de temperatura
moderada, cadenas tróficas cortas, con detritívoros
dominantes, y humedad relativa próxima a la saturación
en su componente terrestre” (C. Juberthie et V. Decu, 1994),
por lo que una cueva no es más que una pequeña parte
del ecosistema subterráneo, que es la constituida por cavidades
y galerías de distintas dimensiones, a las que por su tamaño
pueda acceder el hombre.
3.- ¿Cómo son los animales
que habitan en cavidades?
Una clasificación, la que
se cita seguidamente, es la propuesta por Schiner en 1854 y modificada
posteriormente por Racovitza (1907), generalmente más aceptada.
Hay que tener en cuenta que, debido
a la heterogeneidad y diversidad de las poblaciones cavernícolas,
ninguna clasificación podrá delimitar con gratitud las
diferentes categorías bionómicas, ya que existen formas
de transición de unas a otras, y por otra parte, se desconoce
el ciclo vital de muchos de los animales que se incluyen.
-
Troglobios: Se denomina de este modo a los verdaderos “cavernícolas”,
cuyo ciclo vital se desarrolla exclusivamente en este medio, son los
que presentan un mayor grado de adaptación y de modificaciones
anatómicas, fisiológicas y de comportamiento.
-
Troglófilos: Habitan constantemente el domino subterráneo
y desarrollan su ciclo vital dentro de las cavidades, aunque también
pueden ser encontrados en el exterior. Sus modificaciones son mucho
menos notorias que las de los troglobios.
-
Troglóxenos: Aquellos animales que se encuentran accidentalmente
o de modo regular en las cuevas, habitualmente en las entradas, atraídos
por la humedad o la alimentación pero que no son capaces de
reproducirse en él. No presentan ningún tipo de carácter
o modificación adaptativa.
Otra
de las clasificaciones, la hace Christiansen (1962) las diferencia
en cuatro categorías: troglóxenos (la misma que en la
descrita anteriormente), epigeomorfos (animales que viven y se reproducen
en las cuevas pero que no presentan cambios morfológicos en
relación con la vida cavernícola), ambimorfos (animales
que muestran algunas modificaciones en relación con la vida
cavernícola, pero que han conservado la mayor parte de los
rasgos de los animales epigeos) y troglomorfos (animales cuyo cuerpo
se ha modificado completamente para la vida cavernícola y que
son totalmente diferentes de los animales no cavernícolas).
En realidad, para incorporar a
un grupo o a otro de ambas clasificaciones a los distintos seres que
se encuentran en este medio, no siempre se ha podido tener en cuenta
el ciclo vital de las especies, debido a la falta de conocimiento
aludida anteriormente, y se ha optado por considerar el “grado
de troglobización” alcanzado para asignarlo a una u otra
categoría, dándose la circunstancia de que existen cavernícolas
estrictos, sin modificaciones especiales, junto a troglófilos
muchos más modificados.
Finalmente debe seguirse el criterio
de estudiar el ciclo vital de la especie comprobando si exclusivamente
es cavernícola y si existen poblaciones en el exterior (epigeas).
4.- Factores condicionantes en las cavidades
subterráneas
Existen varios factores que influyen
en el medio subterráneo terrestre y condicionan fuertemente
tanto el tipo de animales que viven en este medio como las adaptaciones
que sufren los mismos para adaptarse a él:
-
Oscuridad: Es el factor más importante. La oscuridad
es total en las zonas profundas del domino subterráneo y que
impide la fotosíntesis de las plantas verdes, lo que condiciona
la cadena trófica, tratándose de seres carnívoros
y saprófagos , con alguna excepción
(C. Juberthie et V. Decu, 1994) referida a ciertos fitófagos
que se alimentan de raíces de árboles (descubierto hace
unos años en las Islas Hawai).
- Ausencia de fotoperíodo: Ligado a la ausencia
de luz, con el resultado de la pérdida del “reloj biológico”,
que controla en los seres vivos su ritmo de actividad, en los troglobios
más avanzados (C. Juberthie et V. Decu, 1994).
-
Temperatura constante: De forma general, la temperatura de
las cavidades subterráneas suele ser la media anual de las
temperaturas exteriores de la región en la que nos encontramos.
Esto puede variar en pequeña medida debido a la existencia
de ríos subterráneos, de comunicación de algún
punto con el exterior y a otros factores locales (vientos, proximidad
al mar, orientación en ladera…).
-
Humedad relativa próxima a la saturación.
-
Existencia de zonas localizadas atmosféricas o acuáticas
con bajos niveles de oxígeno: éstas permiten
que vivan en ellas exclusivamente seres con una tasa metabólica
muy baja y con ello, unas adaptaciones al medio bastante considerables.
-
Valores de CO2 cercanos a los del aire exterior o un poco más
elevados: Estos valores pueden alcanzar dimensiones muy elevadas
en algunas cavidades con fauna troglobia rica.
Los
recursos alimenticios de los animales de las cavidades subterráneas
en los distintos karsts, se basan habitualmente en materias orgánicas,
restos vegetales, cadáveres en descomposición de animales
que caen en las cavidades o que las aguas de infiltración arrastran
hacia el interior de las cavidades. Sin embargo, estas fuentes no
son constantes y no repartidas de modo homogéneo ni espacial
temporalmente.
5.- Origen de la fauna cavernícola
En la actualidad nadie cuestiona
que la fauna cavernícola actual provenga de especies animales
cuyo hábitat natural primitivo incorpore algunas características
de adaptación al medio subterráneo, fundamentalmente
a la humedad y a la temperatura. Para los cavernícolas terrestres
el suelo y su fauna constituye un ecosistema próximo y limítrofe
(Galán, 1993), del cual han evolucionado diversos cavernícolas.
En este punto hay que comentar
que, existiendo numerosos grupos zoológicos en estos hábitats,
no todos ellos tienen una representación cavernícola,
lo que viene a indicar que ciertas líneas están biológicamente
preadaptadas a la vida cavernícola, mientras que otras no.
Por tanto, el origen de la fauna
cavernícola bien podría encontrarse en los siguientes
hábitats:
-
Muscícola: El ecosistema es el musgo. Son numerosos
los troglobios con este origen (Arácnidos, miriápodos…).
Los representantes muscícolas actuales suelen ser despigmentados
y en muchos casos sin trazas en los ojos.
-
Endógeo: Se encuentra habitado por invertebrados que
provienen de zonas de bosque y viven entre los instersticios o excavan
galerías en el terreno. Muchos de ellos son despigmentados
y han sufrido alteraciones oculares. El medio endógeo es constantemente
húmedo, y constituye una excelente vía de penetración,
en etapas de sequía y a través de las grietas y fisuras
del terreno hacia el microespacio no colmatado (M.S.S.) y el medio
cavernícola.
-
Humícola: Las acumulaciones de hojas muertas en los
grandes bosques montañosos forman un medio húmedo y
de temperatura estable a determinado nivel de profundidad.
-
Nivícola: Los bordes y el fondo de los neveros que
persisten en alta montaña son un medio húmedo y frío,
muy parecido al de las cavernas, que habría servido de hábitat
preparatorio a determinados cavernícolas.
Pero
la pregunta está en conocer la causa de la introducción
de estos grupos, ya previamente predispuestos a la troglobización,
en el medio subterráneo. Algunas de estas respuestas e hipótesis
son:
Hay muchas teorías y todas
son válidas, por ello, esta ciencia se hace cada vez más
interesante y por eso: “Todavía está por descubrir”.
6.- Características de los troglobios
Según Racovitza (1907):
“La única cosa que tienen en común los seres que
viven en el dominio subterráneo es su hábitat: la fauna
cavernícola es, en efecto, una mezcla absolutamente heterogénea
de formas muy diferentes, por el origen, por sus aptitudes hereditarias,
por el grado de organización, por la época de inmigración
a las cavernas; como consecuencia, se debe esperar encontrar una diversidad
y no una uniformidad de acción”.
Sin embargo, todo espeleólogo
que empieza y que tiene a su lado alguien con varios años de
investigación sabe que hay algo común para establecer
un grado de troglobización, una serie de tendencias generales
y de adaptaciones al medio subterráneo y que a continuación
se describen. No obstante, hay que tener presente que no se ha comprobado
cuánta de esta evolución convergente es común
a la fauna subterránea (A. I. Camacho y C. Puch, 1995).
CARACTERÍSTICAS
-Anatómicas
-Fisiológicas
-Etológicas
-Adaptativas
1.- ANATÓMICAS:
- Reducción o atrofia ocular: La mayor parte
de los troglobios poseen ojos en regresión o los han perdido
completamente. Sin embargo se encuentran todos los grados posibles
entre los dos extremos, desde animales sin trazas en los ojos hasta
aquellos que, siendo estrictamente cavernícolas, tienen ojos
funcionales, como lucícolas. Por otra parte esta característica
no
es privativa de los cavernícolas, entre los invertebrados se
encuentran otros muchos ejemplos de especies sin ojos, como es el
caso de Folsomia candida (J. I. Arbea, 2004). (Ver
foto que acompañamos: Folsomia candida)
-
Despigmentación: En la ausencia de pigmentos en los
troglobios
intervienen varios factores: la formación de pigmentos es controlada
bioquímicamente por enzimas y hormonas, y en parte su síntesis
se ve influida por la ausencia de luz; a su vez, la despigmentación
está asociada a la reducción de la cutícula y
a la pérdida de estructuras tegumentarias; por último
Howart (1983) sugiera que los artrópodos terrestres que viven
en medios muy húmedos incrementan la permeabilidad de los tegumentos,
con la consiguiente pérdida de pigmentación. (Ver
foto adjunta: Trichoniscus sp.)
-
Alargamiento de
los apéndices: Este alargamiento se asocia a una mayor
capacidad de desplazamiento y eficacia en la búsqueda de alimentos
o de presas, como es el caso de todas las especies troglobias de pseudoscorpiones
de Neobisium (Ommatoblothrus) sp. (José García, 2005).
(Ver foto izquierda: Apoduvalius aphaenpsianus)
-
Gigantismo: Examinando series evolutivas homogéneas,
es decir, grupos de especies cavernícolas, que manifiestamente
tengan el mismo origen, es fácil constatar que las más
evolucionadas, con su forma general más modificada, son siempre
las de talla mayor (Jaennel, 1943).
2.-
FISIOLÓGICAS:
- Tegumentos permeables al agua: La mayoría
de los troglobios requieren una elevada humedad para vivir; una de
sus modificaciones es la pérdida de la epicutícula,
capa exterior formada por una película monomolecular de cera,
y que hace impermeables al agua los tegumentos de los artrópodos
terrestres (Galán, 1993).
-
Falta de ciclo reproductivo en una estación determinada:
Aunque sí pueden existir en algunas especies un ciclo reproductivo
en correspondencia con los ciclos hídricos.
-
Ausencia de letargo estacional: La temperatura estable de
las cavidades durante todo el año hace innecesario el letargo,
estival o invernal al que se ven sometidas las especies epígeas.
3.- ETOLÓGICAS :
- Ritmo de actividad no ligado a un fotoperíodo,
por la falta de luz.
-
Comportamiento cíclico ligado a las variaciones de la actividad
hídrica, por el incremento de los caudales subterráneos
como resultado de la fusión de las nieves en primavera o subida
del nivel piezométrico del agua (Jeannel, 1943).
-
Fuerte aplicación de los recursos energéticos en la
actividad locomotriz: Esto sucede en algunos grupos, ligada
a la búsqueda de alimento o de presas.
4.-
ADAPTATIVAS:
No se ha podido comprobar cuánta
convergencia es debida a la herencia (es decir, que ya eran caracteres
de su línea filogenético) y cuánta se debe a
una adaptación real al medio, ya que en muchos casos las líneas
de origen han desaparecido.
-
Fototropismo negativo: Los troglobios rehuyen la luz en lugar
de sentirse atraídos por ella. Se trata de una reacción
adaptativa destinada a alejar al animal de estímulos desagradables,
que en este caso podrían llegar a causarles la muerte debido
a la falta de pigmentos tegumentarios protectores.
-
Compensación sensorial: El sentido del tacto en muchos
de estos animales se encuentra extremadamente desarrollado: a ello
se debe el alargamiento de los apéndices y las setas táctiles,
más largas y sensibles, que les permiten detectar el mínimo
cambio en las corrientes de aire y les informan sobre posibles crecidas
subterráneas así como los quimiorreceptores, que les
permiten detector el alimento a gran distancia. Sin embargo, no se
ha podido demostrar de manera definitiva que, en efecto, se traste
de compensaciones por falta de visión, ya que no todos los
troglobios las poseen.
-
Economía metabólica: El metabolismo de los
troglobios es mucho más bajo que el de sus congéneres
del exterior. Esto implica una reducción del consumo de energía
para el funcionamiento celular, con una tasa de metabolismo respiratorio
muy baja y la ralentización (con ciclos muy largos) de todos
los procesos de desarrollo, lo que conlleva una longevidad mucho mayor;
también presentan mayores períodos de descanso. Este
ahorro energético se hace patente asimismo a la hora de la
reproducción: los troglobios tienen mucha menos descendencia,
dándose casos extremos que ponen un solo huevo del que sale
una única larva, que no se alimenta, y pasa directamente al
estado de pulpa, emergiendo ya en estado adulto, algunos coleópteros
del género Quaestus (Coleoptora, Bathysciinae).
-
Fuerte acumulación de lípidos: Los que les
permite afrontar períodos estacionales con bajos niveles de
aporte energético y sobrevivir durante largos períodos
sin alimentarse.
-
Adaptaciones a alta humedad: La reducción cuticular
con aumento de la permeabilidad, para evitar la desecación
por evaporación de sus lípidos internos, indispensables
para la vida es la característica que en mayor grado condiciona
el confinamiento subterráneo de los troglobios. Los Aphaenops,
Quaestus y otros cavernícolas avanzados parecen rápidamente
por deshidratación fuera de las cavidades. Por otra parte,
en muchos insectos cavernícolas el proceso respiratorio se
realiza por intercambio gaseoso cutáneo, a través de
la membrana abdominal; sus estigmas respiratorios se han atrofiado,
así como su sistema traqueal; estas membranas respiratorias
precisan, para poder realizar los intercambios gaseosos, de una finísima
película de agua, condición que se da únicamente
en una atmósfera constantemente saturada (Jeannel, 1943). También
existen evidencias de que el límite más alto de tolerancia
a la humedad, las especies cavernícolas han desarrollado mecanismos
excretores para el exceso de agua, que les permiten en cambio conservar
sus sales (Culver, 1982).
-
Neotenia: Persistencia de la forma larvaria o de otra fase
primaria del desarrollo en un organismo, es decir, la retención
de algunos caracteres juveniles.
La
presión de selección del medio da a las especies de
los hábitats subterráneos, al término de sus
adaptaciones y de la regresión de sus ojos, el mismo aspecto
morfológico, metabólico y fisiológico, sean terrestres
o acuáticos, aunque ellos conservan los mismos aspectos filogénicos
y de adaptación a microhábitats o hábitats que
habían sido adquiridos por las líneas epígeas
de las que derivan (C. Juberthie et V. Decu, 1994).
Toni
Pérez Fernández
Diciembre, 2005
Próximamente
un artículo sobre el catálogo jiennense de fauna cavernícola.