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Clasificación
Taxonómica
La
clasificación de los insectos ha variado a lo largo de los
años, al mismo tiempo que lo hacían las ideas filogenéticas
y a medida que la información sobre insectos iba en aumento.
En la actualidad esta clasificación está aún
lejos de estar establecida firmemente, es decir, hay variaciones que
surgen de la diferente valoración dada a los mismos hechos
observables y que dependen de las ideas filogenéticas de los
diferentes autores.
De todas formas, vamos a hacer
aquí un acercamiento a esta clasificación científica,
sin entrar en tanto detalle y refiriéndonos a lo que está
prácticamente aceptado universalmente.
Como se sabe todos los grupos
del Reino animal están agrupados en varios "Phyllum".
Pues bien, los insectos están dentro del Phyllum Arthropoda,
al igual que los arácnidos y los crustáceos, por ejemplo.
Estos últimos estarían enmarcados dentro de otras Clases.
O sea, los insectos, como grupo tienen categoría taxonómica
de Clase, que se llama (según las diferentes clasificaciones
que se pueden encontrar en la bibliografía) Clase Hexapoda
o Insecta. Es decir estaríamos en este punto:
Reino Animalia
Phyllum Arthropoda
Clase Insecta
Dentro de la Clase Insecta parece estar bastante reconocido dividir
el grupo en dos subclases:
1. Subclase Apterigota (insectos sin alas)
2. Subclase Pterigota (insectos con alas)
Prácticamente, todo lo
que vamos a explicar en estas páginas está referido
a los insectos con alas, a la Subclase Pterigota.
Las discordancias más grandes
en cuanto a las distintas clasificaciones de los insectos viene a
partir de aquí, pero para no complicarnos, vamos a ver los
Órdenes (que es la siguiente gran categoría taxonómica)
más conocidos en la tabla siguiente:
Subclase Apterigota (insectos sin alas)
Proturos:
Son los insectos más primitivos. Sin alas ni antenas.
Colémbolos: Sin alas. Un órgano ventral
les permite dar grandes saltos.
Tisanuros: Tres apendices terminales. Lepisma o pececito
de plata
Dipluros: Dos apendices terminales.
Subclase
Pterigota (insectos con alas)
Efemerópteros:
Piezas bucales rudimentarias. Dos pares de alas. Larvas acuaticas con
branquias. Efimera
Plecópteros: Metamorfosis incompleta. Aploembia
Odonatos: Boca masticadora.. Dos pares de grandes alas
membranosas.. Larvas acuáticas. Libélulas
Mantoideos o mantidos: Metamorfosis incompleta. Mantis
religiosa
Blátidos (Dyctiópteros): Aparato bucal
masticador. Cucaracha
Fasmideos: Aparato bucal masticador. Insecto palo
Dermápteros: Boca masticadora.. Pinza en el
extremo del abdomen. Tijeretas.
Ortópteros: Boca masticadora.. Dos pares de
alas, de los que el primero protege al segundo.. Grillo, Langosta
Isópteros: Boca masticadora. Organización
social semejante a la de las hormigas.. Termes o Termitas
Hemípteros: Superorden que incluye heterópteros
y homópteros.
Heterópteros:
Piezas bucales picadoras-suctoras.. Dos pares de alas, el primero coriáceo
en su parte anterior. Chinche.
Homópteros:
Aparato bucal picador-suctor. Dos pares de alas iguales, que a veces
faltan. Cigarras, pulgones.
Himenópteros: Piezas bucales masticadoras o
chupadoras.. Cuatro alas membranosas. Abeja, Avispa, Hormiga
Malófagos: Piezas bucales masticadoras. Sin
alas. Parásitos de aves y mamíferos. Piojo de las gallinas.
Anopluros: Boca picadora-suctora. Sin alas. Parásitos
de los mamíferos. Piojo de la cabeza.
Neurópteros: Boca masticadora. Cuatro alas membranosas
con numerosas nerviaciones. Hormiga león.
Coleópteros: Piezas bucales masticadoras. Dos
pares de alas, el primero muy coriáceo forma un estuche protector.
Escarabajos, Luciernagas.
Lepidopteros: Piezas bucales transformadas en aparato
suctor que se enrolla en espiral. Dos pares de alas membranosas recubiertas
de escamas. Mariposas y polillas.
Dípteros: Piezas bucales picadoras y chupadoras.
Solo un par de alas.
Mosca, Mosquito, Tipula, Tabano
Anatomía
Antes
de adentrarnos en este punto es conveniente recordar que los insectos
son artrópodos, es decir, que están clasificados dentro
de una categoría taxonómica superior, donde también
están las arañas, escorpiones o las gambas, por ejemplo.
Las características de este grupo entero, en cuanto a lo que
nos concierne ahora son, por una parte, que su cuerpo está
dividido en segmentos. Se podría decir que el segmento es la
unidad anatómica fundamental de todos los artrópodos.
Por otra parte, cada uno de estos segmentos está cubierto por
una piel especialmente dura (que posiblemente sea la causa de su éxito
evolutivo), a modo de armadura. Se dice, por lo que se pueda leer
más adelante, que cada parte está más o menos
esclerotizada, en relación a esta dureza de la epidermis.
Anatomía Externa
La Clase Hexapoda o Insecta tiene
el cuerpo organizado en tres partes ("tagmas", si se denominan
técnicamente): Cabeza, tórax y abdomen. Esto lo tienen
en común todos los insectos y es la causa principal de su clasificación
taxonómica con categoría de Clase.
La cabeza siempre porta 4 pares
de apéndices. El tórax tiene tres segmentos y tres pares
de apéndices locomotores (patas) asociados a ellos, además
de dos pares de alas. Por último, el abdomen puede tener 6,
11 o 12 segmentos (según los grupos).
Los dos párrafos anteriores
expresan lo más importante con respecto a la identificación
de un insecto de forma zoológica. Repare el lector en que,
por ejemplo, las arañas (4 pares de patas) no pertenecen al
grupo taxonómico de los insectos.
Cabeza
La cabeza de los insectos se muestra con una continua y fuerte esclerotización,
de tal forma que se habla de la existencia de una cápsula cefálica
en estos animales. La esclerotización de la cápsula
cefálica no es totalmente homogénea, sino que presenta
suturas, surcos y fosetas que permiten la identificación de
un conjunto de placas o escleritos.
La presencia de un par de ojos compuestos a ambos lados de la cabeza
es característica, o varios ojos simples laterales en la misma
posición. Pueden existir ambos y es bastante general; en este
caso, los ocelos (ojos simples) que acompañan a los ojos compuestos
son generalmente 3.
En cuanto a los apéndices
que porta la cabeza de los insectos, sólo las antenas son prebucales,
los otros 3 se corresponden con piezas bucales externas. Es decir,
los 4 pares de apéndices que portan las cabezas de los insectos
son:
• Antenas
• Mandíbulas
• Maxilas
• Las dos piezas que forman
el labio
Entre todo el grupo la diversidad
morfológica de estos apéndices es enorme. Las formas
de las antenas son diversas: filiformes, pectinadas, claviformes,
setiformes, etc. y se articulan en su base por un refuerzo más
o menos circular de la cápsula cefálica.
También
existe muchísima diversidad respecto a los apéndices
que conforman el aparato bucal. Típicamente el aparato bucal
de los insectos es el que denomina masticador, con mandíbulas
poderosas, en algunos casos dentadas y una maxilas también
prominentes.
Pero existen otros tipos de aparatos
bucales, como el lamedor de las moscas, el picador de los mosquitos
y pulgones, el chupador de las mariposas. En todos estos casos se
considera que las piezas bucales de estos insectos han sufrido, evolutivamente,
las modificaciones pertinentes a partir del las mandíbulas
y maxilas de un aparato masticador típico.
Tórax
Como hemos visto antes, el tórax
de la Clase Hexapoda está compuesto por 3 segmentos. Pues bien,
lo importante en este caso es que en cada segmento se encuentra inserto
un par de patas.
A veces esto no parece así,
sobre todo si vemos a los insectos desde arriba (vista dorsal), como
en el esquema de abajo, en el que sólo el primer par de patas
parece inserto en el tórax. Parece incluso que el último
par de patas sale de una zona muy trasera del cuerpo de los insectos,
pero no es así.
Otra
particularidad del tórax de los insectos es que es la parte
del cuerpo que porta las alas. El número de alas de los insectos
(de los insectos pterigotas) siempre son cuatro, dos pares. El primer
par sale del primer segmento del tórax (protórax) y
el segundo del mesotórax (segmento central del tórax).
Esto se comprueba muy bien en
las abejas y las mariposas, por ejemplo, pero no en las moscas, escarabajos,
hormigas... Pues bien, estos últimos también tienen
dos pares de alas; en las moscas se puede ver que el segundo par de
alas es muy pequeño y actúa como timón en el
vuelo. Los escarabajos tienen el primer par de alas endurecidas y
alojan al segundo par que es el normal. Las hormigas es cierto que
no tienen alas, pero sólo en el caso de las obreras y los soldados
que son distintas castas; las reinas sí las poseen.
Pero lo importante en este punto
es el hecho de que el tórax de todos los insectos siempre porta
tras pares de patas y dos pares de alas.
Abdomen
El abdomen es el último
tagma del cuerpo de los insectos, además del telson, que en
la mayoría de los casos no es diferenciable del último
segmento abdominal, y es la parte menos esclerotizada, más
blanda. Como vimos el abdomen consta de 6, 11 o 12 segmentos aunque
el número que es más frecuente encontrar en este grupo
de animales es 11. Pero hay que explicar que en la inmensa mayoría
de los casos no todos son visibles.
La importancia morfológica
de esta zona es que contiene los órganos sexuales (en algunos
casos muy prominentes) y los orificicos de excreción. Generalmente
se pueden observar 8 pares de estigmas respiratorios (1 par por segmento).
Se podría decir, por tanto que es la zona más dedicada
a labores fisiológicas.
Anatomía
Interna
Sería
muy complicado explicar ahora con todo detalle la anatomía
interna de los insectos. No porque no se conozca, por supuesto, sino
porque es ya una labor que de nuevo iría a encaminada a formar
especialistas y no es el caso. De cualquier manera, veamos los principales
aspectos.
El sistema respiratorio es típicamente
traqueal. Está compuesto de un sistemas de tubos que reciben
el oxígeno directamente desde el exterior y gracias a posteriores
ramificaciones se reparte por todo el cuerpo. Estas tráqueas
están abiertas al exterior a través de unos orificios
denominados estigmas. Las tráqueas son invaginaciones tegumentarias,
más o menos ramificadas y más complicadas en el caso
de los insectos acuáticos que toman el oxígeno del agua.
El sistema nervioso de los insectos
consiste en una cadena nerviosa ventral en forma de una escalera de
cuerda y una formación cerebral. El cerebro está dividido
en tres partes que se llaman protocerebro, deutocerebro y tritocerebro.
El protocerebro lleva siempre los centros ópticos y el deuto
y tritocerebro residen la mayor parte de los centros de asociación
olfativa y gustativa. Aparte de estas dos zonas existen diferentes
terminales sensoriales, por ejemplo, multitud de pelos y microsetas,
las antenas son las encargadas del olfato...
El sistema endocrino es muy importante
en los insectos (regulan las mudas y las metamorfosis) y puede decirse
que tiene los siguientes componentes: grupos de células neurosecretoras,
axones que llevan esa secreción a los lugares de dispersión
y glándulas endocrinas, de origen epidérmico, que segregan
y liberan directamente hormonas.
El aparato digestivo podría
considerarse como un tubo con zonas diferentes según las funciones
que ocurren en cada una (también por su origen embrionario,
pero eso es otra historia) y están separadas por válvulas.
La parte delantera, o estomodeo trata de retriturar el alimento que
ha entrado por la boca y para ello pueden presentar estructuras especializadas.
El mesodeo sería el equivalente a nuestro estómago y
se secretan enzimas para la digestión, además, aquí
se realiza la absorción digestiva y presentan unos tubos "ciegos"
para el efecto. Por último, el proctodeo no es más que
una bolsa rectal en la que se produce una intensa reabsorción
de agua e iones; a esta parte también desembocan los llamados
tubos de Malpighi, que varían en número y que podían
ser el equivalente, en cuanto a su función de los riñones
de vertebrados.
Los insectos poseen sistema circulatorio
como norma general, con un corazón, que puede no ser más
que un tubo a nivel del tórax, prolongado hacia delante por
una aorta, que lanza la hemolinfa al líquido (hemocele) de
la cavidad general del cuerpo a nivel cefálico. Este líquido
actuará como circulación de retorno, dentro de la cavidad.
Por último, los aparatos
genitales de ambos sexos están también diferenciados.
El masculino consta de folículos testiculares (de número
variable), que producen el esperma, y que se conectan en un canal
deferente común. Las gónadas de las hembras presentan
más o menos la misma disposición, con ovariolas que
contienen ovarios en número variable.
Para terminar, hay que señalar
que en las larvas (orugas de las mariposas, por ejemplo), la anatomía
sigue generalmente el esquema aquí citado, tanto exterior como
interiormente, excepto en lo concerniente a las alas y los órganos
reproductores
Además,
como se sabe, hay larvas que tienen muchas patas en el abdomen, como
las orugas de mariposas, pero estas patas no son articuladas, no son
verdaderas patas y se denominan pseudopatas, y que tienen unas connotaciones
anatómicas a las que no nos referiremos aquí.
Biología
El
ciclo biológico de los insectos es muy variable. En
general se pueden explicar como se verá más adelante,
aunque veremos ciertos matices que también serán generales.
Vamos intentar hacer un seguimiento de este grupo de animales desde
la transferencia de esperma hasta que la hipotética descendencia
de esta transferencia esté en condiciones de reproducirse, es
decir, analizaremos las generalidades de su ciclo biológico.
Transferencia de esperma: la transferencia indirecta
primitiva
El proceso normal de reproducción
en los insectos implica la fecundación del óvulo por un
espermatozoide, si bien hay otras maneras de hacerlo, estando muy extendida
la partenogénesis en varias modalidades que no vamos a tocar
en profundidad.
Considerando el conjunto del grupo,
la transferencia de esperma es en principio indirecta, mediante un espermatóforo
e incluso, en los casos menos evolucionados en este aspecto, implica
un comportamiento reproductor primitivo en el conjunto de los artrópodos
terrestres; el comportamiento se va complicando siendo necesario el
encuentro de la pareja, acoplamiento, etc., y en los órdenes
más evolucionados se alcanza transferencia directa de esperma
con la complejidad que ello conlleva.
En los órdenes más
primitivos (aunque no todos ellos) los machos deponen un espermatóforo
sencillo y delicado, típicamente pedunculado y con cuerpo esférico
y ovoidal. La localización por la hembra del espermatóforo
se realiza al azar o intervienen feromonas masculinas atrayentes que
lo embadurnan, sin hilos guías o estructuras semejantes. Esta
forma de transferencia de esperma se da sólo en algunos insectos
no alados (apterigotas)
Apareamiento
En los casos más evolucionados
se da un apareamiento, que es absolutamente necesario en todas las especies
actuales de pterigotas (insectos con alas).
Para producirse el apareamiento
se necesita que se haya encontrado la pareja y que se haya producido
el reconocimiento entre los dos miembros como posibles acoplantes. El
encuentro se produce como consecuencia de una determinada acción
que uno de los sexos ejerce sobre el comportamiento de un individuo
del contrario que es atraído. Implica por tanto un estímulo
y una recepción. Los estímulos son generados normalmente
por las hembras y pueden ser de tres tipos: olfatorios,
fónicos y visuales.
A. Los estímulos químicos son los más
frecuentes y podrían considerarse los más primitivos.
Las sustancias de reclamo son feromonas, segregadas por glándulas
diversas, según los casos. Este tipo de sustancias se encuentra
sobre todo en las hembras de mariposas (Lepidoptera) pero también
se han reconocido en Isoptera, Dictyoptera Blattaria, Coleoptera e Hymenoptera.
El caso es que las hembras segregan estas sustancias azarosamente, y
los machos, al detectarlas, seguirán el rastro de esa sustancia
para encontrarse con su pareja y consumar la cópula.
B.
Los estímulos audibles están menos difundidos
y son de dos tipos:
I.
Aquellos "ruidos" producidos por el macho con ese
fin, como la estridulación de Ortópteros (los sonidos
que producen los grillos para atraer a las hembras son un buen ejemplo).
II. Aquellos otros que producidos por el macho o la hembra
guían al congénere. En concreto este punto
se refiere al sonido de las alas, que es característico de
cada especie. Esto es muy común en los mosquitos.
C.
Los estímulos visuales
también están muy difundidos y son de diversos tipos,
pero los que predominan son sobre todo la luz y el color. La luz es
un estímulo conocido en las luciérnagas, pero no está
muy claro que sea un estímulo puramente sexual y es producida
por muy pocos insectos. El color (y el "diseño")
es estímulo para emparejamiento de muchos lepidópteros,
así como el color que presentan determinadas flores, que es
atractivo para machos y hembras de una especie.
Al encuentro de la pareja le sigue el reconocimiento, que es el primer
paso e incluso, en ocasiones, el único sentido de la parada
nupcial. El reconocimiento en ocasiones -y según los diferentes
grupos- lo realiza sólo la hembra, sólo el macho o ambos.
Este reconocimiento puede realizarse por estímulos del mismo
tipo e incluso los mismos que facilitaron la aproximación,
pero también por otros diferentes.
El reconocimiento permite en ocasiones
distinguir especie y sexo, pero en otras solamente la especie, lo
cual hace relativamente frecuentes los intentos de machos para acoplarse
con otros de su especie. En ocasiones es tan perfecto que permite
conocer si la hembra está fecundada o no. En definitiva, el
objetivo de estas paradas nupciales es el acoplamiento, y los comportamientos
en ellas puedan llegar a ser muy diferentes para llegar a culminar
todo con la cópula.
Inseminación
Como hemos visto antes, la inseminación
indirecta es un comportamiento propio de los insectos menos evolucionados
y es propia de todos los apterigotas. Para ello, el esperma se transmite
mediante una estructura especializada, más o menos compleja,
que lo encierra en su interior, llamada espermatóforo.
Pues bien, en los insectos con
alas, también se pueden encontrar espermatóforos como
vehículos para la inseminación, aunque haya acoplamiento.
De esta forma, se han descrito 4 maneras en las que el espermatóforo
llegará a ser recibido por la hembra durante el acoplamiento,
que van desde una cópula digamos "no verdadera" en
la que un espermatóforo muy complicado se inserta en el brocal
del orificio genital femenino (no en el propio orificio), hasta una
verdadera cópula con verdadera eyaculación, en la que
el espermatóforo es sólo una reminiscencia, como una
especie de tapón que se segrega después de la expulsión
del esperma. Como se puede deducir, estas formas de inseminación
tienen que ver con el grado de evolución que posea la especie,
y, por tanto se dará más en unos Órdenes que
en otros; pero como dentro de cada Orden se pueden apreciar distintos
grados de evolución, es fácil encontrar más de
una de estas formas de inseminación relacionadas con la complejidad
de los espermatóforos.
El número de espermatóforos
que puede producir un macho está más o menos determinado
por cada especie y es muy variable. La salida del esperma implica,
en los casos más primitivos, una rotura del espermatóforo.
Esto se puede lograr traumáticamente por acción del
macho durante la cópula o por unas estructuras escleróticas,
endurecidas, que las hembras poseen en la vagina. Pero lo más
frecuente es que se consiga químicamente, como consecuencia
de secreciones proteolíticas de las glándulas del aparato
reproductor femenino.
Pero además, ocurren entre
los insectos inseminaciones directas, sin espermatóforos y
que implican la existencia de órganos masculinos penetrantes,
que no eran necesarios en los casos anteriores.
Puesta
La oviparidad es una norma primaria
entre los insectos (hay excepciones, en las que se da viviparidad).
El número de puestas es
unas característica propia de la biología de las hembras,
característica que puede ser particular o extensiva a un grupo
taxonómico más amplio. En este sentido hay insectos
que sólo ponen huevos una vez en la vida (Ephemeróptera)
y otros cuyas hembras están toda la vida poniendo huevos sin
parar, como las reinas de las termitas.
Los huevos se pueden poner aislados,
en grupos, protegidos o no... y de muy diversa morfología.
El número de huevos dentro
de cada puesta es también variable y característico
dentro de unos límites lógicos marcados por el estado
de alimentación de las hembras, sobre todo, y también
según ciertos requisitos ambientales. El récord en este
sentido lo tienen las hembras de una especie de termitas (Anoplotermes
silvestri) que pueden poner 7570 huevos al día durante varias
decenas de años.
Huevos
No podemos entrar aquí
en la consideración por su diversidad, de las formas, tamaños
y peculiaridades de los huevos de los insectos. La estructura íntima
de los huevos de insectos sí que presenta una notable homogeneidad,
como era de esperar.
El zigoto está externamente
recubierto por el corion, constituído por una capa superficial
más o menos rígida y otra interna de naturaleza cérea.
Internamente al corion se encuentra la membrana vitelina, que está
asociada a la serosa que el embrión desarrolla rápidamente,
costituida por una endocutícula quitinosa y una epicutícula
con otra capa de cera, de tipo fibroso.
El corion es una envuelta de protección
de todo tipo, pero no puede aislar totalmente al embrión (de
hacerlo, éste no se desarrollaría). Al efecto hay que
destacar que existen diversos dispositivos anatómicos y fisiológicos
que se dan para permitir el paso de oxígeno, dióxido
de carbono y agua.
El desarrollo postembrionario y la metamorfosis
Estamos ante unos de los puntos
en los que los insectos son únicos en la naturaleza, incluso
como grupo: la metamorfosis.
Pero vamos a situarnos un poco,
al salir del huevo cualquier insecto posee una característica
común: no puede reproducirse (eso lo hará en la fase
de imago o adulto) y su única función vital es la alimentación.
Pues bien, el conjunto de cambios de forma y hábitos que sufre
el insecto hasta alcanzar las características del adulto se
denomina METAMORFOSIS.
Podemos decir que hay dos tipos
principales de metamorfosis, que se pueden generalizar hasta niveles
taxonómicos de Orden:
Metamorfosis
completa. El insecto que sale del huevo es una larva, un
pequeño gusanito que no se parece en nada al insecto adulto.
A los insectos que sufren este tipo de metamorfosis en su ciclo vital
se les llama holometábolos, y son los más evolucionados
en este sentido. El paso de larva a imago tiene una fase intermedia,
que se denomina pupa (donde los cambios preparan al insecto para reproducirse,
despues de una buena alimentación). Es decir, los insectos
incluidos aquí sufren dos metamorfosis: de larva a pupa y de
pupa a adulto. Se podría resumir este camino hacia la madurez
así: larva - pupa - adulto (y los guiones serían las
metamorfosis). Como ejemplo digamos que este tipo de desarrollo se
da en mariposas, escarabajos, moscas, etc.
Metamorfosis
incompleta. El insecto que eclosiona del huevo es parecido
al adulto, pero donde no tiene los atributos genitales desarrollados
ni alas. A estos estados juveniles se les llama ninfas, y en estos
casos la metamorfosis es progresiva. O sea, en este caso ninfa - adulto.
A los insectos que se desarrollan así se les llama heterometábolos.
Este tipo de desarrollo se da por ejemplo en los saltamontes, o las
cucarachas, o las chinches,
O
sea, del huevo de un escarabajo eclosionará un gusano, que
tras cierto tiempo se convertirá en una pupa que, de nuevo
al cabo del tiempo, dará lugar a otro escarabajo adulto que
se preocupará sobre todo en reproducirse.
Por otra parte, del huevo de un
saltamontes nacerá un saltamontes pequeño, sin alas,
que las irá desarrollando hasta convertirse en un adulto con
capacidad reproductora.
Hay muchas clasificaciones de
tipos de larvas, pupas y ninfas, según su morfología,
que no veremos ahora.
Quiescencia y diapausa
No podemos
terminar el tratamiento del ciclo vital de los insectos sin referirnos
brevemente a hechos tan importantes como la quiescencia y la diapausa.
Ambos procesos son detenciones
del crecimiento o de la actividad vital del animal.
La quiescencia es
una detención del crecimiento debida a condiciones ambientales
desfavorables. Por ejemplo, algunas moscas con adultos invernantes
en lugares protegidos salen de ellos en días soleados y templados.
La diapausa es
una detención producida exclusivamente por factores internos
(establecida perfectamente en la especie). Ocurre así aunque
en su origen remoto hayan intervenido pretéritas condiciones
ambientales y aunque el factor desencadenante del proceso sea ambiental,
pero siempre tras haber pasado un periodo preestablecido.
Consideraciones
ecológicas
La
cita que se puede leer a continuación pretende justificar la
inclusión de este capítulo en una "asignatura"
de estas características, que, generalmente sólo incluye
las explicaciones teóricas de los aspectos zoológicos
más técnicos, sin darle la importancia que merece al
papel que juegan los insectos en todo el entramado natural.
"La zoología es,
hasta el presente, una materia minoritaria en las universidades,
y aun aquellos que escogen su estudio a menudo toman su decisión
sin apreciar su profundo significado filosófico".
Richard Dawkins -
El Gen Egoísta, 1976.
No
pretendo llegar a un ámbito filosófico, ni mucho menos,
pero sí quiero de alguna manera reivindicar que habría
que entrar en profundidad en los aspectos ecológicos de los
insectos en los textos de entomología, y no solo pasar por
encima, como ocurre actualmente.
De entrada, no es exagerado decir
que el aspecto de la naturaleza actual se debe en gran parte a los
insectos. Veamos, en el mundo vegetal predominan las plantas con flores,
pues bien, antes esto no era así, y ha ocurrido gracias a los
insectos, que eran quienes las polinizaban.
Pero
tampoco viene mal recordar lo que dijimos en la introducción.
Los insectos agrupan cerca de un millón de especies y posiblemente,
otras tantas aún sean desconocidas; son, por mucho, el grupo
taxonómico más numeroso de todos, incluyendo a los vegetales.
Habitan en todos los medios terrestres a excepción de las grandes
elevaciones y los casquetes polares, incluyendo las aguas dulces y
termales, cavernas, etc. Es decir, están más extendidos
incluso que los humanos.
Dos de cada cinco organismos vivos
son insectos. Esto tiene que relacionarse con términos ecológicos
tales como biomasa o biodiversidad, que son muy importantes, por ejemplo,
en términos de programas de conservación. La biodiversidad
ya se ha comentado arriba, pero es que incluso se ha demostrado que
la biomasa que los insectos aportan a un ecosistema puede ser impensable.
Así, se ha estimado que la biomasa de hormigas en los trópicos
es muy superior a la del conjunto de mamíferos.
Pero es que las funciones de los
insectos en cualquier ecosistema son muchas y variadas: recicladores
de nutrientes y de materia orgánica, polinizadores, predadores,
parasitoides. Muchas de las plagas agrícolas lo son debido
a la ausencia de estos parasitoides y predadores en el ecosistema.
Sería este un punto (un
capítulo más bien) en el que hay que desarrollar y manejar
muchos conceptos que se apartan del objetivo de estas páginas,
pero que, insisto, deberían de aparecer en los textos de zoología
entomológica.
En la página de enlaces
se puede llegar a leer un artículo publicado por Fermín
Martín Piera en el Boletín de la Sociedad
Entomológica Aragonesa, titulado "Apuntes sobre
Biodiversidad y Conservación de Insectos: Dilemas, Ficciones
y ¿Soluciones?", y que está incluido dentro
del boletín electrónico ARACNET.
Esto es todo. Espero que se pueda
tener una idea de los aspectos más importantes de la zoología
aplicada a los insectos. Pero esto es sólo el principio.
CLASIFICACION DE LOS INSECTOS
Santiago Carmona Cadavid
Cod. 20021230
Morfología
Martha
Corporación Universitaria Lasallista
Caldas-Antioquia
2004
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