D. Josep Costa Comelles

         El profesor Josep Costa Comelles falleció el 26 de mayo de 1999, cuando faltaba un día para su 43 aniversario, como consecuencia de un aneurisma cerebral.

      La labor investigadora y docente del profesor Costa Comelles en el ámbito de la entomología agrícola y el control de plagas es muy notable, pero todos los que le conocimos solemos recordar en primer lugar rasgos de su carácter y su forma de ser, aspectos personales que le hacían especialmente querido para todos los que tuvimos el privilegio de compartir con él nuestra actividad cotidiana.

      Josep era natural de Albesa, Lleida, y durante muchos años vivió fuera de su casa, primero en el colegio en Lleida y luego durante sus estudios universitarios en Valencia. Se encontraba muy unido a su familia a la que realizaba frecuentes visitas, pero el hecho de vivir tanto tiempo fuera de su casa forjó posiblemente en su carácter esos rasgos tan característicos de sociabilidad, trato abierto y amistoso, y facilidad para la convivencia.

      Como alumno destacaba por su interés en el tema de plagas, que nacía del ámbito agrícola en el que había desarrollado su infancia. Después de concluir su carrera y cumplir el Servicio militar se incorpora a la Cátedra de Entomología Agrícola para realizar su Tesis doctoral en el tema que caracterizó los primeros años de la actividad investigadora de la cátedra, el estudio de los ácaros que viven sobre los cultivos, y en particular los ácaros fitoseidos y el control que ejercen en las poblaciones de ácaros tetraníquidos.

      Inicialmente su tesis debía versar sobre observaciones de laboratorio para determinar las causas de un fenómeno biológico que se observaba a menudo en campo y que resultaba sorprendente: las proliferaciones inducidas por plaguicidas. Este trabajo estaba previsto que se desarrollara en laboratorio, pero él por su cuenta empezó a realizar muestreos y observaciones en su pueblo, Albesa (Lleida), en los campos de manzanos, aprovechando las visitas que realizaba a su casa todos los fines de semana. Durante varios años realizó muestreos semanales, en fines de semana, visitando numerosas parcelas y pasando muchas horas solo en el campo. Todo ello se incorporó a su tesis doctoral.

      Enseguida mostró Josep las aptitudes que serían luego una constante en su labor como investigador, su gran capacidad de trabajo, su gran dedicación en tiempo y su entusiasmo en las tareas que emprendía. Era una persona que no tenía horarios ni días festivos, y al mismo tiempo era capaz de realizar a la perfección observaciones biológicas en la mitad de tiempo que cualquier persona. Esta habilidad para los conteos no era una capacidad innata sino que procedía de las muchísimas horas que dedicó a lo largo de su vida a los conteos en campo, y que se inició ya desde sus trabajos de tesis.

      Entre los años 1982 y 1986 completó su tesis, con el título de "Proliferación de ácaros Panonychus inducida por plaguicidas. Posibilidad de su control biológico en manzano". En la cátedra de Entomología Agrícola iniciaba su andadura un grupo creado por D. José María del Rivero y del que formaban parte además de Josep, Paco Ferragut y F. García Marí. Entre los tres fuimos aprendiendo y descubriendo en unos años de intenso trabajo, dificultades y pocos medios, pero al mismo tiempo con ese entusiasmo, improvisación y magia típicos de las primeras veces, de esos periodos iniciales que siempre recordamos con nostalgia.

      La labor que Josep inició en aquellos años en el cultivo del manzano en Lleida se continuó toda la década de los 80 y sus resultados fueron extraordinarios. Dejó clara la influencia decisiva que las poblaciones de fitoseidos tienen en el control del ácaro rojo Panonychus ulmi y realizó múltiples ensayos para demostrar la eficacia del control biológico y comprobar la influencia de los plaguicidas en las poblaciones de ácaros.

      Estableció pronto contacto con investigadores y técnicos de la zona y de otras próximas, como numerosos técnicos de cooperativas y ADV, el Servicio de Protección de Vegetales, el centro Mas Badia de Girona y la Universitat de Lleida. Colaboraba asimismo con técnicos portugueses.

      Uno de sus primeros trabajos en este aspecto lo realiza entre 1986 y 1988, cuando en 32 parcelas comerciales de manzano aplica un programa de control integrado de ácaros que incluye muestreos, umbrales y empleo de plaguicidas selectivos, en colaboración con técnicos de cooperativas y el Servicio de Protección de Vegetales. En la zona se aplicaban 4 tratamientos acaricidas anuales en promedio, y consigue reducir el gasto en acaricidas el 71%. Al año siguiente, y en 6 parcelas donde se continuó el ensayo, no se produjeron daños por ácaros aun cuando no se aplicó ningún acaricida.

      Su labor pionera en el control biológico de ácaros en manzano tuvo continuidad y dio lugar a numerosas publicaciones comunes con investigadores y técnicos de estos centros sobre el control integrado de plagas en manzano y otros frutales, como Piojo de San José, pulgones, carpocapsa y psila del peral. En muchos de estos ensayos evalúa también la acción de los plaguicidas sobre las poblaciones de ácaros fitoseidos.

      Los ensayos los realiza y coordina en fines de semana, durante continuos viajes que realiza y planifica en estrecho contacto con técnicos de cooperativas de la zona, que se convierten en sus estrechos colaboradores y amigos. Adquiere con ello una amplia experiencia práctica del mundo de los plaguicidas y en particular de su eficacia sobre diversas plagas, lo que unido a su excelente conocimiento de las plagas de frutales lo convierten durante muchos años en una referencia en el control de plagas de frutales, en particular en la zona valenciana donde escasean los especialistas en esta materia. Junto a las plagas de frutales, otro tema en que era una autoridad fue el de la acción en campo de los plaguicidas sobre plagas y enemigos naturales.

      Un ejemplo de su forma de trabajar lo tenemos en una de sus numerosas publicaciones ""Los tratamientos contra el piojo de San José en manzano y su acción sobre otras plagas; pulgón ceniciento, pulgón lanígero y ácaro rojo", publicado en 1996, en colaboración con técnicos de cooperativas e investigadores de la Universidad de Lleida. En el trabajo se informa de los resultados de 4 años de ensayos de campo con plaguicidas y no solo en estas cuatro plagas sino también en los organismos beneficiosos Amblyseius andersoni y Aphelinus mali; además determinan la posible acción proliferante sobre Panonychus ulmi.

      En 1987 consigue una plaza de profesor en la EUITA de Valencia donde imparte clases dos años. Después pasa a ser profesor titular de universidad en la ETSIA de Valencia, cargo que ha desempeñado durante 10 años. Su comportamiento docente fue extraordinario, siendo calificado siempre por sus alumnos de forma excelente por su preparación, experiencia y conocimientos. Siendo profesor en la EUITA conoce a una alumna que realiza el trabajo fin de carrera bajo su dirección y que luego se convertiría en su esposa, Rosa Vercher.

      A finales de los 80 se realizan en la Universidad Politécnica de Valencia dos cursos Master en Protección de Cultivos dirigidos por otra persona también dramáticamente desaparecida en plena actividad, D. Agustín Alfaro García, en los que Josep participa de forma muy activa, así como en numerosos cursos de una semana de duración sobre Acarología Agrícola que impartimos por aquellos años.

      A partir de los años 90 orienta cada vez más su actividad al ámbito de los cítricos. Dirige en esta época su primer proyecto de investigación, sobre la mejora del control de la mosca blanca de cítricos. Pronto reproduce en el ámbito citrícola el sistema de trabajo que empleó en el manzano, apoyándose en varios técnicos de cooperativas que pronto se convierten en sus amigos incondicionales y con los que colabora estrechamente.

      Continúa realizando numerosas experiencias en campo. Lleva a cabo ensayos sobre varias plagas de cítricos, como serpeta, poll gris, pulgones, mosca blanca y caparreta. En muchos de estos ensayos realiza también conteos sobre la influencia de plaguicidas en fauna beneficiosa y en particular en ácaros fitoseidos. Además de los ensayos estrictamente de investigación, en los últimos 15 años ha llevado a cabo 45 contratos con empresas de plaguicidas para probar en campo el efecto de plaguicidas, sobre todo acaricidas, en ácaros e insectos y en particular fauna beneficiosa como Euseius stipulatus y Cales noacki.

      En 1995 iniciamos en la Universidad Politécnica de Valencia los estudios sobre la nueva plaga del minador de hojas de cítricos. Él y su mujer constituyen una parte fundamental del equipo de 6 a 8 personas que trabajamos en los últimos cinco años en esta línea. Como siempre, destaca en esta época su habilidad para los ensayos, muestreos y seguimientos en campo y su gran capacidad de trabajo.

      Un rasgo muy típico de su carácter era su actitud abierta y dialogante, que creaba cohesión en los equipos de los que formaba parte. Se convertía en persona imprescindible, no tanto en el papel de líder sino en el de crear un ambiente y un espíritu positivo y optimista, de forma que sabías que todo iría mejor cuando él estaba. En el equipo era el que siempre animaba, el que estaba dispuesto a realizar un conteo o una observación más, el que lo tenía todo previsto y organizaba las cosas para que no fallara nada.

      Destacaba en su carácter su sentido del humor, con gran ingenio y rapidez para expresar sus ocurrencias en los momentos más imprevistos, ocurrencias que eran graciosas pero nunca malintencionadas, y que nos hacían reír y nos descolocaban, especialmente cuando la situación o conversación podían derivar a derroteros conflictivos. Cuando nos reíamos de sus ocurrencias él sonreía de forma abierta y creo que era una de las cosas que más le satisfacían, hacer reír a los demás.

      Cultivaba asiduamente ese hábito tan saludable que consiste en reírse de uno mismo y tomar a broma los propios problemas. Esta manera de distanciarse de los conflictos y problemas a través del humor hacía que fuera muy difícil discutir o enfrentarse con él pues nunca era dogmático cuando defendía opciones de cualquier tipo.

      Otros aspectos de su carácter eran la sensatez, sentido de la responsabilidad, humildad y modestia. Su equilibrio, visión y carácter abierto le hacían persona ideal para el consejo o la consulta de problemas de tipo profesional. El despacho de Josep no era "su" despacho sino el de todos. Situado en el centro de la unidad de Entomología, jamás cerraba la puerta cuando él estaba dentro, con el ordenador y el teléfono en mesas aparte y a disposición de todos, como lo estaba él mismo.

      Como fruto de su labor investigadora, Josep Costa Comelles es autor de un centenar de artículos de investigación y de más de 70 comunicaciones a congresos. Asimismo participa como colaborador en 10 proyectos de investigación y en dos más como director del proyecto.

      Josep nos ha dejado cuando se encontraba en plena actividad investigadora. Curiosamente uno de los temas en que más trabajó en los últimos años, el del control biológico del minador de cítricos, ha empezado a producir resultados muy esperanzadores en los últimos meses, con el incremento y expansión de uno de los insectos introducidos y que pueden significar el principio del fin del problema del minador en los cítricos. Lamentamos que no esté ya aquí para verlo, pero por otra parte podemos considerar que ésta es su contribución póstuma a aquello a lo que dedicó toda su actividad profesional, la resolución de problemas en el ámbito del control de plagas de los cultivos.

      Josep se ha ido pero sigue aún en cierto modo entre nosotros. Quedan sus trabajos y sus publicaciones, queda su ejemplo y sus enseñanzas a tantos alumnos, y sobre todo queda en todos los que le conocimos el recuerdo imborrable de su carácter y su gran talla como persona.

Nuestro agradecimiento a la SEEA
http://www.seea.es/laseea/seeaint.htm

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