LOS
COMPONENTES DE LA COLMENA. CASTAS.
Dña. Susana Monteserín Real.
Dpto. de Biología de Organismos y Sistemas.
Universidad de Oviedo.
ELEMENTOS DE UNA COLMENA
Cuando hablamos de colmena, nos
estamos refiriendo a los dos elementos que la constituyen: el nido
y el enjambre.
•
El Nido
El nido es el lugar que ocupa
el enjambre (abejas), es decir, es la "casa". Proporciona
alojamiento y abrigo, manteniendo un ambiente interno aislado del
exterior. Además, sirve como lugar de cría y almacén
donde se acumulan los alimentos y reservas para el invierno.
De manera natural el nido de las
abejas suele ser un agujero en viejos árboles, piedras…,
las propias abejas lo acondicionan fabricando los panales de cera
que utilizaran tanto para la cría como de almacén.
El ser humano, para poder trabajar
mejor las colonias de abejas y teniendo en cuenta que la actividad
de la sociedad no se ve influida por el tipo de nido en el que se
aloje, fabricó nidos artificiales (comúnmente denominados
colmenas). La diferencia de una colmena doméstica con otra
silvestre, sólo está en la forma externa del nido, siendo
la organización interna y la población de insectos y
su comportamiento idéntico en ambas.
Para el desarrollo de la vida
social, el primer elemento necesario es la existencia de un NIDO,
en donde se aloje la colonia de insectos.

En
su interior el nido esta constituido por un conjunto de láminas
verticales de cera paralelas, llamadas panales. En los nidos naturales,
son las abejas las que crean estos panales y los pegan a la parte
superior del nido. En las colmenas artificiales, es el ser humano
el que le proporciona estos panales.
Los panales mantienen una separación
entre ellos constante, e igual al grosor de dos abejas (paso de abejas),
de forma que las abejas pueden caminar por la superficie de los mismos
sin estorbarse.
La naturaleza aislante e impermeable de la cera con la que están
fabricados, contribuye al aislamiento térmico y de la humedad
del nido, mientras que el conjunto de panales paralelos, por su disposición,
divide al nido en cámaras de aire, que logran un aislamiento
térmico del exterior, y permiten el mantenimiento de una temperatura
constante en el centro (cámara de cría) de 33 a 34º
C.

También
sirven para acumular los alimentos: néctar y polen para la
alimentación de las larvas, o miel como reserva para el invierno.
La estructura de los panales es
compleja; están formados por una doble capa de celdillas opuestas,
de forma de prisma hexagonal cuya base es una pirámide. Las
aperturas de los prismas se abren a ambos lados de cada panal. Estos
prismas están ligeramente inclinados, de forma que su contenido
no se vierta cuando estén llenos de néctar.
El perímetro hexagonal
de las celdillas, es el que permite la mayor ocupación de superficie
del panal, con el menor gasto de material en la formación de
las paredes y formación de estructura más robusta.

DIFERENTES CELDAS, DIFERENTES SEXOS
En
los panales, el tamaño de las celdillas no es uniforme, resultando
algo más amplias las situadas en el borde inferior del panal,
esto tiene gran importancia en la determinación del sexo de
los huevos que en ellas se depositen. Las obreras prepararan celdas
grandes o pequeñas dependiendo de la cantidad de feromona real
que está presente en su linfa.

Si al introducir la reina su abdomen
en una celdilla grande, éste no se comprime, su espermateca
no libera espermatozoides y por tanto los huevos no saldrán
fecundados. El resultado del desarrollo de este huevo virgen (haploide
de 16 cromosomas) será un individuo macho.
En aquellos casos especiales en
los que las obreras ponen huevos sin fecundar en celdillas pequeñas
destinadas para obreras salen machos pequeños, quizás
por insuficiente alimentación, debido al tamaño de la
celda, pero perfectamente fértiles.
Cuando la reina introduce su abdomen
en las celdillas centrales de pequeño diámetro, la espermateca
se comprime y deja escapar un espermatozoide que fecundará
el huevo descendiente. Este huevo
fecundado es diploide (de 32 cromosomas) y origina un individuo hembra.
Tanto las obreras como la reina son diploides y de sexo femenino.
La diferenciación morfológica y funcional se debe a
la alimentación de las larvas. La larva real es alimentada
durante todo su desarrollo con jalea real, producida por las glándulas
cervicales de las obreras nodrizas, esta jalea es un alimento rico
en proteína que permite el desarrollo de los ovarios y el mayor
tamaño de la reina, así como la no formación
de las estructuras propias de las obreras como las cestillas para
la recolección o la lengua larga. Las larvas de obreras, sólo
son alimentadas con jalea real los tres primeros días de vida,
no desarrollan completamente sus ovarios y quedan estériles.
•
El Enjambre
Un enjambre es la población de
insectos (en este caso abejas) que constituyen una sociedad. Los componentes
de esta sociedad están organizados cooperativamente
en la obtención del bien común de la colonia.
En una colonia de abejas nos vamos
a poder encontrar con tres tipos de individuos morfológica
y funcionalmente diferenciados que constituyen las castas: obreras,
zánganos y reina.
Una casta se puede definir como
una “división que se encuentra en los insectos sociales,
en la que los individuos están estructural y fisiológicamente
especializados para realizar una función particular”.
La casta trabajadora, está
formada por las obreras que son las encargadas de las tareas de infraestructura
y mantenimiento de la colmena.
La casta reproductora esta formada
por los machos (zánganos) y una hembra fértil (reina)
que además de la función reproductora, interviene en
la cohesión y organización de la colonia gracias a la
secreción de feromonas, concretamente de la feromona real.
DETERMINACIÓN DEL SEXO
Todas
las células del cuerpo de las abejas hembras presentan en sus
núcleos una doble dotación de cromosomas (2N = 32),
que las caracteriza como seres diploides. Durante la gametogénesis
(ovogénesis), los procesos meióticos hacen que sus óvulos
sean haploides y contengan sólo 16 cromosomas.
Los machos son haploides (N= 16),
es decir sólo tienen una guarnición de cromosomas en
sus células, en su gametogénesis no sufren reducción
meiótica por lo que sus espermatozoides tendrán, como
el resto de sus células, 16 cromosomas.
La determinación del sexo
se realiza en función del número de cromosomas del individuo,
siendo hembras los diploides y machos los diploides. Es decir, de
un huevo normalmente fecundado se originará una hembra, cuyo
destino será ser obrera o reina, dependiendo de la alimentación
que reciba; mientras que los machos nacerán a partir de huevos
sin fecundar que, por un proceso particular llamado Partenogénesis,
el individuo se desarrolla siendo haploide. Éste tipo de partenogénesis
que origina machos se llama partenogénesis arrenotóquica.
DIFERENTES
CASTAS DE ABEJAS
•
OBRERAS
Una colmena suele tener normalmente
de 30.000 a 80.000 individuos de los cuales casi su totalidad son
obreras. Las obreras son hembras más pequeñas que la
reina y sus aparatos reproductores se encuentran atrofiados (no son
funcionales), sólo en algunos casos de orfandad, las obreras
ponen huevos (que no están fecundados) de los que saldrán
zánganos de tamaño más pequeño que los
puestos por la reina.
Desde la puesta del huevo fecundado,
una obrera tardará en nacer 21 días. Los huevos permanecen
durante 3 días, a continuación eclosionan y surge la
larva ápoda y ciega que será alimentada con jalea real
durante tres días consecutivos. A partir del 3º día,
las larvas se alimentan con una mezcla de polen y miel (pan de abeja)
durante otros 3 días más y después, se sella
la celdilla (celdilla operculada) para que sufran la metamorfosis.
La abeja cuando nace, es pequeña, peluda, blancuzca, torpe
e inofensiva.
El
resumen del ciclo de desarrollo de una obrera sería:
- 3 días como huevo. No se alimenta.
- 6 días como larva en celdilla abierta.
Durante
los 3 primeros días se alimenta de jalea real y los restantes
de pan de abeja.
- 12 días en celdilla operculada. No se alimenta.
Los
insectos en su fase adulta tienen una vida corta, que se limita a
una determinada época del año, generalmente a la primavera
y el verano.
Muchos insectos adultos, como
las efémeras, solo viven unas horas, durante las que ni siquiera
se alimentan y generalmente su actividad se reduce a la búsqueda
de pareja para la reproducción y la puesta de los huevos.
Las abejas, en cambio, tienen
mayor longevidad que otros insectos, la duración de su vida
depende de factores como el sexo y la actividad desempeñada.
La vida de una obrera tiene una
duración variable dependiendo de la época del año
en la que nazca. Las nacidas al final del verano y que pasan el invierno
en la colmena pueden vivir de 6 a 8 meses mientras que las que nacen
al final de la primavera y pasan todo el verano de pecoreadoras son
de vida corta y mueren agotadas al cabo de 6 u 8 semanas. Podemos
decir que la vida media de las abejas obreras en general es de 35
días.
A lo largo de su vida, las obreras
realizan distintas tareas según su edad, hasta los 21 días
no salen de la colmena (obreras de interior) y realizan diferentes
funciones: Limpiadoras, Nodrizas (comienzan a desarrollar sus glándulas
hipofaríngeas productoras de jalea real), Cereras (desarrollan
las glándulas cereras), Almacenadoras, Guardianas y Ventiladoras.
A
los 21 días se les atrofian las glándulas cereras por
lo que ya salen de la colmena (obreras de exterior) y se denominan
pecoreadoras; son las encargadas de recolectar el néctar, polen
y propóleo. Esta es la tarea más agotadora de todas
por las que pasa una obrera.
Estas secuencias no son seguidas
por todas las abejas, así como hay abejas que llegan a pecoreadoras
sin haber realizado las actividades anteriores. Algunas, parecen madurar
prematuramente, al igual que otras pueden en determinadas condiciones
rejuvenecer.
Las obreras tienen varias características
específicas; su tamaño es más pequeño
que el de los demás componentes de la colmena y su abdomen
también es más corto. Además, poseen un aparato
bucal muy desarrollado con una lengua muy larga que les permite obtener
el néctar que almacenan en el buche (bolsa en el estomago)
para transportarlo a la colmena.
Tienen una visión muy desarrollada
ya que la necesitan para la recolección, localización,
etc.
En las patas posteriores, poseen
una modificación denominada cestillo que les permite transportar
el polen y el propóleo (resina de las plantas). Poseen un cepillo
de pelos donde quedan recogidos los granos de polen, cuando este cepillo
esta lleno, pasan el polen a los cestillos y lo transportan a la colmena.
Una característica muy
importante de las obreras es que son la única casta de la colmena
que poseen en su abdomen 4 pares de glándulas cereras, estas,
son las encargadas de producir la cera que se utilizara en la elaboración
y arreglo de las celdillas de los panales. En su abdomen, también
poseen glándulas de Nassanoff (en la parte posterior del séptimo
terguito del abdomen formando una banda) encargadas de producir el
olor característico de la colonia. Se puede ver a las abejas
en la piquera con la glándula de Nassanoff abierta. Gracias
a esta, las abejas de una misma colonia se reconocen unas a otras.
El ovopositor atrofiado se ha
convertido en un aguijón que utilizan como aparato defensivo.
Este tiene forma arponeada por lo que tras clavarlo, y a no ser que
pique en un cuerpo adiposo como por ejemplo el de otra abeja, la obrera
muere ya que debido a su forma, el aguijón queda atrapado y
desgarra parte del abdomen de la obrera. Al final del aguijón
se puede ver una bolsita blanquecina (vesícula del veneno)
encargada de introducir el veneno mediante movimientos contráctiles.
El aguijón se debe quitar raspando con un objeto afilado (navaja)
ya que si lo hacemos con los dedos, introduciremos todo el veneno
al apretarlo.
• ZÁNGANOS
Los zánganos son los machos
de la colmena; se desarrollan en celdas más grandes que las
obreras y proceden de huevos sin fecundar (es decir, serían
óvulos). Nacen a los 24 días de la puesta, la celda
operculada es fácilmente reconocible ya que es más abultada
que la de una obrera.
La época del año
y las condiciones climáticas determinan la aparición
y el tiempo de vida de los zánganos que por lo general es de
3 meses.
Están presentes en la colmena
desde la primavera hasta el otoño, generalmente el tiempo en
que existen reinas sin fecundar. Cuando el flujo de néctar
cesa (el alimento escasea) y no hay necesidad de fecundar nuevas reinas,
los machos son expulsados de la colmena muriendo de frío y
hambre en el exterior de la misma.Las colmenas sin reina o con reinas
vírgenes continuaran tolerándolos, incluso alimentándolos,
de manera que la copulación sea todavía posible (aunque
lo probable es que sean fecundadas por zánganos de otras colmenas).

El resumen del ciclo de desarrollo de un zángano
sería:
- 3 días como huevo. No se alimenta.
- 6 ½ días como larva en celdilla abierta. Durante los
3 primeros días se alimenta de jalea real y los restantes de
pan de abeja.
- 14 ½ días en celdilla operculada. No se alimenta.
Las
funciones del zángano en la colmena son varias:
- Fecundar a la reina: A los
12-24 días de su nacimiento ya están capacitados para
el apareamiento y son capaces de realizar grandes recorridos en busca
de una reina. Durante el vuelo nupcial, el más fuerte fecundará
a la reina, acto en el que perderá la vida. Los que no consigan
fecundar a la reina, vagaran de una colmena a otra (importantes transmisores
de enfermedades).
- Producir calor: Calientan
la puesta reemplazando a las obreras, que pasan a estar disponibles
para realizar otras tareas.
- Repartir néctar: Un
zángano puede proveer a más de 50 obreras, el néctar
debe pasar varias veces por el buche de las obreras para llegar a
ser miel, de esta forma, los zánganos contribuyen a la elaboración
de la miel.
Los zánganos, son fácilmente
reconocibles por varias características como su mayor tamaño,
su abdomen rectangular largo y robusto y su vuelo ruidoso.
Poseen unos grandes ojos que les
proporcionan un amplio campo de visión; esta es la casta que
mejor ve ya que deben poder localizar a las hembras vírgenes
en el vuelo de apareamiento.
Otras características morfológicas
que merecen ser señaladas son una lengua muy corta lo que les
impide libar el néctar, debido a esto, deben ser alimentados
por las obreras. No poseen cestillo en las patas posteriores por lo
que no pueden transportar polen ni propóleos, además,
tampoco poseen glándulas odoríferas lo que les facilita
la aceptación en cualquier colmena. Los zánganos nunca
presentan aguijón.
• REINA
La reina es la única hembra
fértil de la colmena. Nace a los 16 días de la puesta
del huevo, tras la eclosión (pasados 3 días), será
alimentada durante 6 días con jalea real, esta diferencia de
alimentación es la que determina los cambios anatómicos
y morfológicos que la distinguen de los demás miembros
de la colmena. Tras estos 9 días desde la puesta del huevo,
se opercula la celda para realizar la metamorfosis. La celda en la
que se desarrolla una reina es especial (más grande y vertical)
y se denomina celda real o realera. Generalmente está situada
en los bordes del panal.

El
resumen del ciclo de desarrollo de una reina sería:
- 3 días como huevo. No se alimenta.
- 5 ½ - 6 días como larva en celdilla abierta.
Durante
los cuales se alimenta únicamente de jalea real
- 7 - 7 ½ días en celdilla operculada. No se alimenta.
La vida de una reina puede tener
una duración de 3-5 años, pero generalmente, el descenso
de la puesta tras el tercero, obliga a los apicultores a renovarla.
Para determinar la edad de una reina y ayudar a su localización
en la colmena, se suele pintar en el tórax utilizando un código
de colores que son: Blanco, amarillo, rojo, verde y azul. Este año
(2004) toca verde.
Desde el nacimiento hasta la entrada
en celo pasan de 5 a 10 días, durante los cuales, la reina
elimina con ayuda de las obreras las realeras existentes. Si naciesen
2 reinas a la vez, una pelea a muerte decidiría quien es la
responsable de la colonia.
Entre el décimo y vigésimo
día de vida, la reina saldrá de la colmena a realizar
vuelos de orientación y los vuelos de apareamiento. Se aparea
con varios zánganos hasta que su espermateca (bolsa en la que
almacena el esperma durante toda su vida) quede completa.
Si el tiempo es desfavorable mientras que la reina está en
celo y esta no puede salir a fecundarse, ya no lo hará nunca
quedando zanganera y siendo necesario sustituirla.
A los pocos días (2–5)
del apareamiento comienza la puesta (500–2000 huevos diarios
en buenas condiciones) que dependerá de varios factores (edad
de la reina, cantidad de abejas existentes en la colmena, entrada
de néctar, espacio disponible).
En cuanto a su morfología,
la reina es más grande que los zánganos y obreras y
presenta un abdomen largo y esbelto y unas patas fuertes, lo que la
hace fácilmente identificable. Sus ojos compuestos son los
menos desarrollados ya que apenas los va a utilizar a lo largo de
su vida. Está desprovista de las herramientas de trabajo de
las obreras (cestillos para la recogida de polen, glándulas
cereras, buche bien desarrollado) y debido a su corta lengua, debe
ser alimentada durante toda su vida con jalea real por ellas. Posee
aguijón liso, más largo que el de una obrera y un poco
curvado, aunque sólo lo utiliza en las peleas con otras reinas.
La reina, al contrario de las obreras, no muere tras clavar su aguijón.
La reina también se encarga
de mantener a la colonia “unida”, sus glándulas
mandibulares producen una sustancia (feromona) que recogen las obreras
y distribuyen por toda la colmena permitiéndoles saber que
la reina está presente. Esta feromona, mantiene unida la colonia,
evita la construcción de realeras e incluso evita que las obreras
se vuelvan ponedoras. La secreción de esta glándula
decrece al hacerse vieja la reina, también, cuando en la colmena
existe una gran población la concentración de esta sustancia
por abeja disminuye.
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